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La ansiedad: el nuevo desafío de los diseñadores de interiores

La ansiedad forma parte de la condición humana. Muchas veces es la respuesta para afrontar situaciones de peligro o riesgo. O simplemente la expectativa de una situación que nos genera absoluta felicidad.

Cualquier cambio en el seno de nuestro hogar viene atado a nerviosismo, inquietud, preocupación constante.

En una mudanza la ansiedad está dada principalmente por la pérdida de referentes y los cambios de hábitos. No importa si te mudas a otro país o a la casa de al lado. A un lugar más amplio, o más lindo. Mudarse significa romper con un modo de vida, unos hábitos y un entorno familiar. Aunque puede corresponder a una necesidad, a veces se asocia al miedo de no reencontrar lo que se ha perdido (un entorno y unos vecinos agradables, un hogar confortable).

De cualquier manera, aún cuando se trata de una situación totalmente placentera, pone a los protagonistas en alerta permanente. Quieren que le resuelvan la situación, en tiempos recónditos con la mejor calidad posible.

Cuando se trata del hogar, siempre uno espera lo mejor. Quiere sentir que está a la moda, pero que esa moda a su vez lo represente, genere identificación. La personalización de los espacios, el concepto conductor de los ambientes, la puesta en escena y materialización del proyecto exigen hoy en día contar con la capacidad de producir en tiempo récord.

Aquí entra el estudio de diseño de interiores. Parece mentira que muchas veces, además de interpretar las necesidades del cliente, debe contener los nervios y las expectativas del mismo.

Para ello es necesario trabajar con eficacia. Desde que se recibe la consulta hasta que se presenta el primer bosquejo del proyecto, no deben pasar más de 72 horas. Y desde que se aprueba el proyecto hasta que se materializa el mismo, un tiempo prudencial puede estar dentro de los 90 días, siempre ajustado obviamente a la cantidad de metros cuadrados que se necesiten diseñar.

Y el asesoramiento no responde solamente a colores, texturas, combinaciones. El cliente espera que el diseñador interprete su dinámica y la de su familia, y presente una propuesta que mejore su calidad de vida.

Y aquí tanto el hombre como la mujer juegan papeles igual de preponderantes. Antes las decisiones respecto al hogar recaían sobre la mujer. Sin embargo, los tiempos han cambiado y la equidad entre los sexos también trajo consecuencias dentro de este contexto. El hombre de hoy día se encuentra cada vez más involucrado con el gusto de su casa. Exige que su hogar dialogue el mismo idioma que él, que represente el estilo de vida que lo identifica.

Y más allá de los períodos, de las modificaciones, de los gustos y las tendencias, hay un denominador común que hace tiempo ha llegado y parece querer quedarse. La ansiedad y la permanente sensación de necesitar las soluciones casi instantáneamente, son hoy una exigencia y desafío para todos los profesionales del mundo del diseño.

Gustavo Yankelevich y Máximo Ferraro
Diseñadores Estudio Modo Casa